
Sportocio AcademyNivel 5 de 8
Nivel 5 Después del partido
Si gana, si pierde y cómo hablar de ello.
- Lectura de unos 3 minutos
- Tres decisiones
- Un reto para casa
Este nivel aún está cerrado
Se abre cuando completes el nivel 4, «Competir con valores». La ruta va en orden, nivel a nivel.
Mientras, la biblioteca sigue abierta: su capítulo se puede leer ya, sin candados.
Ir al nivel 4En este nivel
Los primeros minutos tras el partido son los que más recuerda. Lo que hagas y digas entonces le enseña qué es lo que de verdad valoras. Este nivel va de qué hacer si gana, si pierde y cómo hablar del partido cuando él quiera.
La lectura
Es el capítulo 7 de «Acompañar para crecer», el manual del club, tal cual. También está en la biblioteca.
Después del partido
Los primeros minutos tras el partido son los que más recuerdan. Lo que hagáis y digáis entonces le enseña qué es lo que de verdad valoráis.

Si gana
- Alegraos con él y destacad su esfuerzo, no solo el resultado.
- Nombrad algo concreto: «me ha gustado cómo has peleado el segundo set», «qué valiente has sido en ese punto».
- Que felicite al rival y a su familia. Ganar bien también se aprende.
- Pies en el suelo. Ha sido un buen partido, no un título mundial. Reconocer el logro sí; subirle a un pedestal, no.
- Sin premios ligados a ganar. Ni regalos, ni dinero, ni privilegios. Si queréis celebrar algo, celebrad el esfuerzo.
¿Por qué tanto cuidado si ha ganado? Porque si solo celebramos el resultado, aprende que lo que vale es ganar, y la siguiente derrota le pesará el doble.
Si pierde
- Primero, espacio. Un abrazo, una palmada o una mano en el hombro al salir de pista es suficiente. No hace falta decir nada.
- Dejad que se desahogue sin juzgar. Si llora, que llore: significa que le importa.
- Nada de análisis en caliente. El partido se comenta cuando esté tranquilo, a veces horas después o al día siguiente.
- Nada de excusas. Ni el viento, ni la pista, ni el árbitro, ni la suerte del rival. La pista era la misma para los dos. Las excusas le quitan la responsabilidad y le impiden aprender.
- Mismo cariño, misma cena, mismo trato. Que note que en casa no ha cambiado nada.
- Nunca le recordéis lo que cuesta. «Con lo que nos gastamos en el tenis…» genera culpa, no motivación.
La conversación, cuando él quiera
Dejad que sea él quien saque el tema. Cuando lo haga, la pregunta que conviene desterrar es «¿has ganado?». Empezad por cómo se ha sentido y dejad que cuente su partido. Cuando juzgamos o criticamos, se cierra; cuando le escuchamos, aprende.
- «¿Cómo te has sentido en pista?»
- «¿Qué has hecho bien hoy?»
- «¿Qué has aprendido del partido?»
- «¿Qué te gustaría trabajar con tu entrenador?»
Nuestra regla. Tres comentarios positivos por cada aspecto a mejorar. Es la misma proporción que recomienda la Federación Internacional de Tenis a los padres. Y el análisis técnico, dejádnoslo a nosotros.
La frase que más quieren oír
Dos entrenadores americanos preguntaron durante años a deportistas universitarios cuál era su peor recuerdo del deporte cuando eran niños. La respuesta más repetida no fue una derrota ni una lesión: fue el viaje a casa con sus padres después de los partidos. Y cuando les preguntaron qué frase de sus padres les hacía sentir mejor, la respuesta fue esta:
«Me encanta verte jugar»
Sin análisis, sin correcciones. Gane o pierda. Probadla en el próximo torneo y fijaos en su cara.
La idea central
«Me encanta verte jugar.»
Sin análisis y sin correcciones, gane o pierda. Es la frase que más quieren oír de sus padres.
En la pista
Tu hijo acaba de perder un partido que tenía prácticamente ganado. Sale de la pista frustrado y no quiere hablar.
Por delante quedan el camino hasta el coche y el viaje de vuelta a casa.
Tus decisiones
Elige lo que harías tú y mira qué suele pasar con cada opción. No hay respuestas buenas ni malas: el contexto importa, y al final de cada una va lo que propone el club.
Decisión 1 de 3Tomada
Tu hijo acaba de perder un partido que tenía prácticamente ganado. Sale de la pista frustrado y no quiere hablar.
¿Qué haces?
Le explicas en qué ha fallado, ahora que lo tienes fresco.
Lo haces para que aprenda. Pero en caliente no es el momento: el partido se comenta cuando esté tranquilo, a veces horas después o al día siguiente.
Le das un abrazo o una mano en el hombro, y espacio.
Al salir de pista, un abrazo, una palmada o una mano en el hombro es suficiente. No hace falta decir nada.
Le dices que ha sido mala suerte, que con ese viento no había quien jugara.
Quieres quitarle peso, y se entiende. Pero las excusas le quitan la responsabilidad y le impiden aprender. La pista era la misma para los dos.
Le pides que no llore, que no es para tanto.
Quieres que se le pase pronto. Pero llorar es normal y sano: si llora, es que le importa.
Lo que proponemos. Primero, espacio: un abrazo, agua y algo de comer. Deja que se desahogue sin juzgar. El partido se comentará cuando él quiera.
Decisión 2 de 3Tomada
Ya en casa, durante la cena, tu hijo saca el tema del partido.
¿Por dónde empiezas?
«¿Qué ha pasado en el segundo set?»
Vas directo al análisis. Cuando juzgamos o criticamos, se cierra; cuando le escuchamos, aprende.
«¿Cómo te has sentido en pista?»
Empiezas por cómo se ha sentido y dejas que cuente él su partido.
«Con lo que nos gastamos en el tenis…»
Sale de la frustración, y se entiende. Pero genera culpa, no motivación.
Lo que proponemos. Deja que sea él quien cuente su partido. Preguntas que ayudan: «¿Qué has hecho bien hoy?», «¿Qué has aprendido del partido?», «¿Qué te gustaría trabajar con tu entrenador?».
Decisión 3 de 3Tomada
Otro fin de semana, otro torneo. Esta vez gana a un rival con mejor ranking que él.
¿Cómo lo celebráis?
Con el regalo que llevaba tiempo pidiendo.
Es tu manera de decirle que estás orgulloso. Pero los premios ligados a ganar le enseñan que lo que vale es el resultado.
Se lo cuentas a toda la familia delante de él: «¡Ya es mejor que ese!».
La alegría es buena; compararle con el rival y subirle a un pedestal, no. Ha sido un buen partido, no un título mundial.
Le dices: «Todo lo que has entrenado se ha notado hoy».
Pones el foco en el trabajo que hay detrás, no en el ranking del otro.
Lo que proponemos. Alégrate con él, nombra algo concreto y que felicite al rival y a su familia. Si queréis celebrar algo, celebrad el esfuerzo.
En casa
Piensa en el último viaje de vuelta a casa después de un partido. ¿Quién sacó el tema? ¿De qué se habló?
Un pequeño reto
Después del próximo partido, gane o pierda, dile: «Me encanta verte jugar». Y fíjate en su cara.
Completar el nivel
Toma las tres decisiones de este nivel y, cuando quieras, complétalo. Tu progreso se queda solo en este navegador.
Nivel 5 de 8
Nivel completado
Ya tienes la frase que más quieren oír, y sabes cuándo dar espacio y cuándo escuchar.
Te queda un nivel para la insignia «Compromiso naranja».